Mi deuda con el Camilo

Lisandra Fariñas Acosta

Publicado en la Revista Cubahora

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No soy de aquí. Pero es como si ya lo fuera, como si lo hubiera sido siempre. Me gusta el reparto, lo siento como mi casa, con un sentimiento similar al sentido de pertenencia de aquellos vecinos a los que cada día escucho repetir airosos: “nací y me crié en este lugar, soy del Camilo, original de Habana del Este”.

Sí, porque aunque el este de la capital sea— en términos geográficos— el municipio más extenso de esta urbe, la gente, al menos la mayoría que he conocido, entiende Habana del Este como el Camilo Cienfuegos.

Viven orgullosos. Yo también. Digamos que el reparto es, como una especie de balcón hacia lo bello. Al fondo, el mar. Inmenso, azul, regalando puestas de sol ¿Y las aves, la fauna? Un privilegio que también conserva este lugar para su gente.

Alrededor de 95 mil metros cuadrados de área verde hacen el resto. El silencio necesario, increíble quietud. Aunque estés a solo diez minutos del capitolio nacional. Porque el Camilo tiene esa especie de virginidad natural. Todavía están los almendros, el verde concebido el primer día para integrar naturaleza y hombre en un sistema.

Pasas el Túnel de la Bahía y allí está. Un enorme complejo de edificios, ninguno igual, apenas parecidos. Algunos de cuatro pisos, otros de doce, desafiando el salitre y el tiempo. Más de 1000 viviendas de impresionante calidad, integradas en un proyecto arquitectónico como Dios manda, y por cuya urbanización le sería concedida a esta zona la distinción de Monumento Nacional.

Habrá que agradecerle hasta el cansancio a Pastorita Núñez, artífice de esta colosal obra, y quien liderara frente al entonces Instituto de Ahorro y Vivienda la construcción de más de 10 mil domicilios en el país, entre ellas las del reparto La Habana del Este.

El Camilo Cienfuegos, como se le conocería en 1961, cuando en noviembre de ese año se entregaran las llaves a los primeros vecinos, es una ciudad pensada y planificada con gusto estético y amor.

Viviendas, policlínico, consultorios médicos, escuelas, círculos infantiles, centro comercial, áreas verdes, parques, instalaciones deportivas, electricidad soterrada, alcantarillado impecable, calles de hormigón, aceras. Todo dispuesto en el justo lugar.

ImagenNunca sería tan bien empleado el dinero de la lotería de la República, cuyos fondos la Revolución de enero destinaba en acto de justicia a la construcción de este y otros asentamientos. El Camilo sería el primero de ellos.

Pero no sería siempre una excepción. No escaparía a limitaciones e indolencias. Hoy el Camilo duele, y no hablo solo de sus edificios, muchos de los cuales necesitan ser reparados y mantenidos con seriedad, no solo maquillados.

Hablo de huecos que se abren y no se cierran, de aceras destrozadas, de parqueos improvisados en medio del césped, de bancos de parques que ya no lo son, de un centro comercial subutilizado, de monumentos al mal gusto y la chapucería que proliferan a la vista de todos, de árboles que se talan sin razón.

No soy de aquí, ya lo dije. Pero pago mi deuda con el lugar de donde ya me siento parte. Y cincuenta y cinco años después de que se colocara el primer ladrillo y un día igual al de hoy comenzara la construcción de este reparto, hago la alerta a conservar lo nuestro.

El Camilo Cienfuegos bien lo vale.

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3 comments

  1. Yo soy del Camilo también y al igual que tu me duele ver como ese reparto tan bonito se está destruyendo. Todos somos responsables los vecinos y el Gobierno. Los vecinos por la proliferación de basura por todos lados. Que no se recoja, no es culpa del bloqueo si no de nosotros mismos, las construcciones ilegales, etc. Del Gobierno porque también es responsable de muchas cosas feas que ves en el Camilo, por mencionar solo una la Dirección Municipal de la Vivienda que no sólo tomo parte de las áreas del Edificio 38, abrió puertas y ventanas que hoy son un monumento a la chapucería, decidió abrir una puerta por el lobby del edificio afectando a los vecinos, pues ahora hay que sufrir las colas de las personas que visitan esa institución para solicitar servicios. Pero creo que lo peor es la falta de exigencia en el cumplimiento de la legalidad, el dejar hacer.

    Como tu hago un llamado a todos a no dejar que la inanición nos consuma y trabajar todos por conservar ese bonito reparto, no sólo porque es Monumento Nacional, sino también porque es nuestro hogar.

  2. Bello es el reparto Camilo Cienfuegos, trabajé allí hace años como médico de la familia y tiene además bellas personas viviendo en esos monumentales y acogedores edificios. Sería provochoso que se resolvieran los problemas que ud expone en su artículo, los lugares insignes no se deben dejar desgastar.

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