Más allá del colorete

Tomado del Periódico Vanguardia

Laura Rodríguez Fuentes

 

36470Para escuchar barbaridades, asombrarnos por la mediocridad humana o la poca exigencia con que se escoge el personal que trabaja en los medios de difusión, en ocasiones solo basta encender la televisión o la radio.

Hace un tiempo, una joven presentadora de determinado programa entrevistaba al invitado del espacio. Sentada en un butacón alto, con su pelo «servido a la plancha», una sonrisa como pegada con chinchetas a los extremos y la cara untada de colorete, apenas dejaba contestar a su interpelado, para robar el protagonismo.

Tal vez, porque muchos guionistas y directores han tratado de copiar el modelo foráneo, principalmente el importado desde Miami, que nos muestra una serie de formas de expresión entre muletillas y ademanes cursis para salir al aire. Sin lugar a duda, la cara de un conductor, su carisma, su voz… tienen un gran peso en la aceptación del programa; pero esa cualidad no puede condicionar que el set se convierta en un show pedestre por defender a ultranza el sensacionalismo.

Diversos periodistas han criticado en el cibermedio a las jovencitas Massola, por ejemplo. Ambas pretenden continuar el camino de su madre, aunque dejan que desear en cualesquiera de las funciones que realicen. De seguro el público quedó marcado por aquel programita veraniego, Colohits, que conducía Natalia sin pizca de profesionalidad. Además de que sus actitudes eran fingidas y sobreactuadas, se reía en cámara de su propia ignorancia.

La más pequeña, Paula, debutó como presentadora del programa Lucas. La muchachita conducía con pésima dicción y proyección escénica. Quizás con un poco más de práctica y experiencia pueda relevar algún día a su progenitora en 23 y M. Por ahora, debe superarse, porque a la fuerza no se obtienen glorias ni estas se heredan.

Sin embargo, no son los peores ejemplos de la televisión cubana. En definitiva, son jóvenes. Desde que surgieron los programas Colorama y Piso 6, ha transitado por el set una serie de chicos con un talento inversamente proporcional a la masa muscular de su cuerpo.

Para colmo, ambos programas, sobre todo el segundo, promueven el culto a la música «chatarra», de espectáculo, de moda; aunque vale aclarar que en los últimos meses Piso 6 se ha replanteado los videos que transmite y la manera de presentarlos.

La profesora Misladys Zamora, conductora en TeleCubanacán del espacio Otra vez en Casa, enseñó a sus discípulos que el enfoque de la voz, la forma de proyectarse y el aspecto de un locutor, son condiciones imprescindibles para llegar al oyente. Pero, usualmente, vemos a cualquiera desempeñando tal ocupación, que precisa, ante todo, de profesionalidad y rigor.

Los cantantes, actores, actrices y modelos han ocupado el espacio nocturno de programas estelares, la mayoría con una mala conducción. Claro está, para lograr un acercamiento a los jóvenes, resulta más factible si el locutor  es conocido en el mundo de la farándula, desprende aires modernos y «refresca la vista con su look». Requisitos que no justifican el lenguaje chabacano, la gesticulación innecesaria, las risas hiperbolizadas o el tratamiento de «tú a tú» con el entrevistado, como si lo conociera de toda la vida.

También existe una tendencia a emplear reiteradas frases como “digamos que”, “o sea” o “mire usted”, a pesar de que a través de la radio el oyente no puede mirar nada. No resultan admisibles los gritos, excentricidades o equivocaciones constantes del habla. Tampoco, el uso de términos que no saben pronunciar en otro idioma, y vocablos obscenos y burdos.

Respecto a esta última propensión de los locutores, coincido con el colega Raúl Rodríguez Ayala, quien escribió recientemente en su blog digital Vivir la Noticia: «No debiera subestimarse el nivel cultural de quienes consumen estos productos. Es cierto que no pagamos por ellos, pero sí se les paga a ellos para que hagan un trabajo con calidad».

Por suerte, aún quedan conductoras como Cristina Escobar, la talentosa periodista de la Mesa Redonda, quien sorprende cada vez que entrevista, modera o emite una opinión sobre determinado tema.

Tal vez, los directores y los guionistas deberían mirar más allá del colorete y ser un poco más exigentes con los contratos que realizan, para no poner en juego la calidad y el prestigio de sus programas.

 

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2 comments

  1. Toltalmente de acuerdo con las opiniones y valoraciones expresadas en este artículo. Quisiera hacer hincapié en que la dicción defectuosa, el vocabulario casi paupérrimo, la ignorancia evidente en muchos de los asuntos que tratan, así como la falta de cultura general no son monopolio de los jóvenes mencionados aquí, sino de casi todos los que haces algunos años vienen apareciendo en la televisión. Lo triste es que la gran mayoría son egresados de nuestras instituciones docentes, así que en verdad la culpa no es solo de ellos, es de todos.La cuestión de la falta evidente de talento de algunos tiene más que ver con aquello de que “hijitos de papá” y de “quien tiene padrino se bautiza.

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