Papeles

Bendito invento. Prodigioso material. Sonado, reconocido, venerado incluso. Desde el papiro egipcio, y antes de él, cuando los chinos ya habían descubierto el arte de su elaboración. Responsable de que la humanidad conserve sus memorias, muchas de ellas; porque sigue teniendo zonas de amnesia.Imagen

EL PAPEL; dicho y escrito a lo grande, es versatilidad sin igual: de cartucho, estucado, de hilo, satinado, mate, con brillo, de periódico, higiénico (porque nos acompaña siempre, hasta en lo más íntimo), y por supuesto, el añorado papel moneda.

Papel diverso en forma y textura, pero pegado (como papel engomado) a nuestra vida sin remedio. Así, que no se extrañen porque se puede hacer el papel de bobo, o héroe, según se mire; y si te descuidas hasta un papelazo. Y habrá incluso quien te recuerde: “Ojo, la cosa está en hacer bien tu papel!”. ¿De macho, de jefe? Puras excusas que no quiero ni envueltas en papel de regalo.

Sinceramente, lo admiro. ¡Es un tipo tan tolerante! El papel todo lo aguanta, desde la poesía de los clásicos hasta los versos de secundaria, testigo de amores y desencuentros, avisos de guerra o los inaceptables “chivos”, frutos de la incapacidad de prestar atención a las lecciones de clase.

En papel venimos y en papel nos vamos, porque es la constancia en ceremonial acta, del nacimiento y la defunción. Maravilloso para duplicar en carbón, hipersensible como la cebolla, el papel es tan necesario, presente, solícito. ¿Siempre?
Hay ocasiones en que el bendito invento, se vuelve maldito bajo este sol de verano un día cualquiera en nuestra Cuba.

Pregunten. Todos podrían disertar durante horas, o mejor, justificar hasta la saciedad porque podríamos afirmar que gracias a la ineficacia de algunos, en términos de papeles propiamente hablando, nuestra sociedad se convierte a veces en uno de los hitos inspiradores de la burocracia.

Suerte la inventiva humana que lo creó, porque si no la disertación sería sobre la “canterocracia”, por aquello de tallar en piedra o “arcillocracia” como se le quiera ver. Ni hablar, seríamos miserables sin haber leído un libro.

Lo malo del asunto es que precisamente por eso de existir el papel, hoy haya miles, millones de fanáticos que le rinden culto. Y a este paso, nuestro mayor enemigo no será el aedes aegypti, sino las polillas, que hoy son la mayor de las pesadillas de los burócratas.

Pongamos un simple ejemplo. Ya te han advertido de la importancia de pagar en tiempo tus impuestos, como acto de ciudadano consciente y comprometido con el desarrollo social. Te toca abonar por el pago del impuesto terrestre y corres en fecha temprana —según la promoción ganas un descuento— a pagar. Y ahí está esa señora, rodeada de papeles que te dice.

—Disculpe, ¿trae el “papelito” del año anterior?— ella, infiere nuestro ciudadano, se refiere al comprobante de pago del año anterior.

Miras sorprendido, con la vista empapelada y dices —no.

—Lo siento, no puede pagar, vuelva cuando lo traiga.

Y justo ahí te preguntas: ¿y si las polillas se lo comieron, porque aquel “papelito” no era de la mejor calidad?, ¿y si su hijo realizó con él rasgado para el control muscular?, ¿y si simplemente se perdió? Ahí quedas sin poder pagar, sin bonificación temprana, como ciudadano irresponsable por perder EL PAPEL, y seguro de lo innecesario de la espera. Al final debes estar registrado en el sistema, que da constancia de que pagaste el año anterior, si no ya te hubiera llegado el papel de la multa. En fin, son tantas las ventajas como los disgustos que suscita este invento, bendito o maldito, y para describirlos gastaríamos mucho, pero mucho papel.

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One comment

  1. Muy divertida la pieza periodística. El papel ha sido sin duda un componente importantísimo para la civilización humana y sin el papel es casi inconcebible que hubieran podido llevarse a cabo infinidad de tareas, tanto educativas como administrativas, culturales, económicas, artísticas y hasta políticas. Dicho sea de paso, con el avance de las tecnologías digitales y su uso cada vez más difundido en las transacciones comerciales y las comunicaciones, puede decirse que ya se vislumbra el momento futuro en que el papel será tan obsoleto como lo son hoy el telégrafo, la televisión en blanco y negro y la transportación a vapor.

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