¿Y los otros?

No hace otra cosa que cuidar, pero a otros, siempre a otros. Tiene las manos callosas de tanto esfuerzo, y una sombra blanquecina en los cabellos. Es el signo del cansancio, la marca de tanto día regalado. Llora de impotencia. Más de una vez la he visto. Quiere hacer más, siente que se le exige más. Que la señalarán con el dedo para decirle ¿qué haces que no vas? Anda! te esperan. Debes cuidar.
Siente la carga que no ve como carga. El peso que no pesa. Porque camina, corre a cuidar a otros, siempre a otros; con amor, con deber, con ganas, con resignación.
Se olvida de sí misma. Presta a acudir, no escucha las señales. Los otros tampoco escuchan, no dan respiro. Porque va dispuesta a cuidar a todos, pero a ella ¿quién?

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11 comments

  1. Si no me equivoco, el tema de la abuela es lo que trata este blog. La polifacética persona que trabaja muchas veces y cubre las necesidades familiares de los hijos, acciones las cuales no siempre son premiadas con una nota de agradecimiento, pero aun así, continua en su multilateral funciones sin bajar la cabeza. Para todas las abuelas, larga vida, salud y un descanso merecido.

  2. Lisandra, me gusto mucho tu comentario, me recordaste a mi mama, mi abuela, mi tia nena, que tierno siempre hay alguien que recurda esas personitas que casi siempre estan detras de nostros mismos.

    1. Gracias Irene, porque siempre hay personas detrás cuidándonos y la belleza está en darnos cuenta que hay que cuidarlas también. Gracias por pasar por este Iglú

      1. El reto será ahora prepararnos nosotras para ser con el ejemplo de ellas buenas abuelas…

  3. Conmovedor tu comentario,precioso y profundo.No solo me hace evocar a esos seres maravillosos de mi ascendencia,de alguna manera ,también yo me pregunto respecto a mí,porque estoy en ese grupo etáreo de casi los 60, sobre el que recaen tantas preocupaciones por los otros…y del que tan poca cuenta se dan los otros…que ya estamos agotadas y exhaustas, aunque nuestro amor es tan grande que la entrega no merma.

  4. Es maravilloso llegar a ser abuela y hay que dar GRACIAS a Dios por poder reunir tres generaciones los domingos alrededor de la mesa del comedor para disfrutar de platillos que estan llenos del principal ingradiente :AMOR .
    Dichosos aquellos que puedan reunir a cuatro generaciones en lugar de tres , esas personas Deben mirar al cielo y decir con el Corazon :GRACIAS DIOS MIO

    Olga Maria

  5. Y qué fuera de muchos de nosotros hoy, sin haber podido contar con los mimos y el cariño, además claro de la atención, de nuestras o nuestros abuelos, el andar presuroso por la vida no deja para los padres todo el tiempo, siento infinito orgullo de mi madre, que sin dudas es una especial abuela, sin ella yo no hubiera crecido en la vida profesional, mi hija, más que mi hija, es su hija tambien, sé que Lisy tambien gozó del privilegio de la atención de su abuela.

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