Mes: septiembre 2015

Palabras

Mi Iglú Tropical

Palabras
No hay nada más evidente que las palabras. Tienen poder. Una y otra vez puedes repetirlas, moldearlas, escucharlas… Hasta un día que suenan diferentes, definitivas, categóricamente inconclusas y a la vez completas.
No hay nada más deseable que un monosílabo esperado. No hay nada más exasperante que un monosílabo sorpresa.
No tienen que ser grandes palabras. Bastan dos letras para acabar, empezar el juego. Lo único más amargo que ellas es el silencio…

Ver la entrada original

Anuncios

Un niño es el mundo entero

Apenas me conecto y me golpea este texto a la cara. Y mientras leo solo puedo pensar hijo mío en ti. Sí Marcos, el mundo entero como bien dice este texto es un niño. Mi mundo entero eres tú, y quiero hijo, quiero salvarte de imágenes como esta, de mundos como este; un mundo que, hasta para la inocencia pura, cuesta tanto trabajo pintar…

Un niño es el mundo entero
Por Juan Cruz, tomado de El País
niño
La muerte de un niño es una afrenta, un grito de la vida contra la muerte. Un niño muerto en la playa, en el lugar en el que se produce ese idilio del mar con la tierra y que ahí no desprende felicidad sino el terrible sonido de una noticia que llueve como el llanto en el corazón. Un niño muerto en la playa, buscando refugio en el mundo, huyendo de la guerra, escapando del cruel sonido de las armas y también del hambre.
Esta imagen del niño sirio muerto en una playa turca, la desolación que desprende el gesto del guardia que fue a salvarlo, la luz, la playa, esa orilla que parece un símbolo del propio paso descalzo del muchacho por un mundo que ya no lo va a recibir nunca, ni a él ni a tantos. Es un poema desgarrador, un réquiem como aquel que entonaba José Hierro: es un niño como millones de niños, un ser humano que ya ríe y pregunta y persigue sombras como si fueran juguetes.
El hachazo cruel de la época lo convierte en el retrato con el que la conciencia del mundo ha de convivir como la expresión de esa afrenta. El guardia hizo el gesto desesperado; pero antes del guardia fue el mundo el que no lo supo salvar; el guardia fue el héroe de los ojos tristes, hizo todo lo que pudo. No lo supo salvar el mundo. Su único destino, el de sus padres, el de sus pasos, era sobrevivir; su horizonte no era ni siquiera vivir, tener oficio, amores y despedidas: su destino, ese que yace ahora sin vida en el mundo, era el de dibujar en la arena la casa, el barco, y ya no hay ni casa ni barco ni nada. No hay nada. El mundo se lo ha quitado todo: ni este ni aquel, ni este país ni este otro: el responsable de esa terrible expresión de este tiempo es el mundo entero, porque el niño también es el mundo entero.Sus manos son los dibujos que deja, su cuerpo de tres o cuatro años es lo que queda del árbol que él hubiera imaginado que era la vida, y antes de tiempo supo que el mundo no sabe salvar a los niños porque también desconoce cómo salvarse. Ahí yace, en esa playa, el mundo entero.